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Instituciones. Artículo Jorge Camacho

La salud del pueblo está en la supremacía de la ley.
Ciceron

La situación por la que atraviesa el país caracterizada por hechos de violencia social, narcotráfico, fraudes y confrontaciones en varios estados pareciera que nos ubica en una jungla en que se trata de imponerse por la fuerza o por la ley del más fuerte.

Michoacán, Oaxaca, Estado de México, el Distrito Federal, Sinaloa, Morelos y Guerrero por mencionar algunos estados, están atravesando por una ola de violencia que pone en predicamento el funcionamiento de las instituciones del estado.

La política nace en la humanidad precisamente para domesticar esa ley por medio de la cual se impusieron gobernantes a lo largo de miles de años en los diferentes pueblos del orbe, la ley del más fuerte, la ley de la jungla, la ley de la violencia.

Recientemente tuve el honor de recibir un premio por parte del Instituto Mexicano de Evaluación como uno de los mejores diputados del país, y ahí en la ceremonia de recepción del premio, mencioné que esta época que nos ha tocado vivir, a pesar del impresionante adelanto tecnológico, está llena de incertidumbre, complejos procesos de transformación que están conduciendo a delicadas situaciones anómicas de debilitamiento de la cohesión social, de las instituciones y de nuestra propia viabilidad como sociedad.

La encrucijada actual está entre la violencia o las instituciones, entre la ley del más fuerte o la política, entre quienes estén del lado de la democracia o los que están del lado del desorden y la desorganización, la simulación y del poder por el poder, del poder instrumento y no del poder como suma de las voluntades de las personas y de los pueblos en pos de un mismo objetivo.

Lo paradógico es que la propia política, que hace más de 2500 años surgió en los pueblos helénicos para dar certidumbre, método, cohesión, orden y viabilidad a la sociedad se ha convertido también en un factor de crisis e incertidumbre.

En medio de esta situación, habemos quienes, parafraseando a Churchill, pensamos que la democracia es el menos peor de los sistemas de organización social, aunque haya muchos que ante los magros resultados que ha tenido en términos de equidad y justicia, hay quienes la detestan y han perdido la esperanza en ella.

Aun así me cuento entre los que tenemos esperanza en la política y la democracia, mi escasa experiencia en la vida política me permite sostener que la política funciona, la democracia funciona, sólo hace falta un poco de más participación de la sociedad, particularmente de la ciudadanía en los asuntos públicos, impulsar nuevos esquemas para la práctica de la política, como la evaluación, la fiscalización y el establecimiento de requisitos para la función pública.

La violencia surge cuando las instituciones no funcionan, hoy más que nunca quienes creemos en la política y la democracia tenemos el deber de respaldar las instituciones más que a los gobernantes, más a las leyes que a quienes están al frente de las instituciones porque muchas veces éstos anteponen sus estilos y estados de ánimo a las atribuciones y facultades de las instituciones impidiendo así que funcionen para lo que fueron creadas por la sociedad.

Tengo la convicción de que si las instituciones funcionaran como lo establece la ley no habría impunidad, ineficiencia, corrupción, simulación, inseguridad y violencia, pero tenemos que tener claro que nuestras instituciones tienen origen en el Estado Mexicano, no en cualquier irrupción de cualquier grupo u organización social.

Entre a la política porque la entiendo como una esperanza de hacer mejor las cosas, que nace y se hace no para los partidos sino para los ciudadanos, por eso siempre he promovido que se practique como un método de búsqueda de soluciones y no de confrontaciones ideológicas estériles.

La violencia es la ruptura de una situación de equilibrio, acuerdo o arreglo en la convivencia de organismos vivos, provocada unilateralmente por una de las partes del organismo, de ahí irracional y por ende destructora; las instituciones son el más poderoso arreglo inventado por los integrantes de la sociedad humana para domesticar la violencia, en ellas está la solución a nuestros problemas, no en los discursos o inteligencias de nuestros gobernantes, a ellas apostemos.

Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los poderes públicos del estado de Guerrero, y a los tres niveles de gobierno, que hagamos un trabajo juntos por el mismo objetivo, que separados y dispersos no lograremos que se restablezcan la seguridad, la paz y la justicia.



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