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Del Zócalo a Los Pinos. Artículo Raúl Castellanos/ RCmultimedios

“El antiguo espíritu de México es lo que no ha cambiado, éste nos hace recordar que el progreso material se puede alcanzar sin destruir los valores del corazón y la mente humana ¡viva México!” –Jacqueline Kennedy-; del 29 de junio al 1 de julio de 1962 el Presidente de los EE UU John F Kennedy y su esposa visitaron “México Distrito Federal” –Chava Flores dixit-; el día que arribaron se declaró “libre” y más de un millón de capitalinos –y unos que otros colados de la “hermosa provincia”- se volcaron a las calles a recibirlos, hicieron el recorrido –de 14 km- entre una nube de confeti y en carro descubierto, durante su estancia visitaron el Museo de Antropología e Historia, depositaron una ofrenda floral en los monumentos a la Independencia y la Revolución, estuvieron en la unidad habitacional Kennedy, en aquel tiempo recién inaugurada, allá por los rumbos de la Jardín Balbuena, encabezaron un festival en la otra unidad -de “mode”- la Independencia, disfrutaron del ballet folklórico de Amalia Hernández en Bellas Artes y siendo el primer católico en la Casa Blanca no podía faltar acudir a saludar con devoción a la Morenita del Tepeyac”; como usted comprenderá los “actos oficiales” ocuparon un segundo término, sin embargo en los unos y los otros –los socialité- una estrella brilló en el firmamento, acaparó las suspiros y algo más, Jackie Kennedy, la Primera Dama, quien en el banquete celebrado en la embajada expresó “este es mi tercer viaje a México, mi segundo viaje uno de los más memorables de mi vida, lo realicé en compañía de mi esposo al puerto de Acapulco, donde pasamos nuestra luna de miel” –”diplomacia lunamielera” le llamarían ahora-, memorable es la foto donde Adolfo López Mateos –casualmente mexiquense y con fama de enamorado- la está observando -cuando hablaba en “spanish”- “tirando la baba” –diría un maloso de las mesas de la infamia del Puerto Madero del pantalón de Santa Fe-; eran los tiempos de la Guerra Fría y del voto –de México- en contra del bloqueo a Cuba, aun así –como debe de ser- el comunicado oficial “ponderaba” la nueva época de “comprensión, amistad y adhesión a los ideales de libertad y dignidad humana” y por supuesto la “colaboración económica”; luego a lo largo de varias décadas vinieron otras visitas que pasaron “sin pena ni gloria”, si acaso recuerdo con pesar una de Clinton, en la que –para variar- cerraron Paseo de la Reforma, por lo que mi amigo –de espléndida bonhomía- Artemio Meixueiro no pudo cruzar, camino a una cita y en el trayecto le dio un infarto; y así llegamos a la de Obama –y Harper-, que sólo duró 9 horas, apenas con tiempo para los “protocolos”, tomarse la “foto” y “pasar al tocador”, al igual que hace –casi- 52 años –cuando vino Kennedy- “hubo declaraciones muy bonitas” –Duncan Wood dixit- y muy buenos propósitos, “reafirmar los lazos de amistad”, “mejorar la competitividad regional”, “profundizar la relación para ser más productivos”, “facilitar la actividad empresarial” y varios “lugares comunes” más, si acaso ya “fuera de programa” –acaso para no molestar a la “izquierda”- Obama calificó de inaceptable la violencia en Venezuela; como se advertirá nada cambia o como diría el trovador “solo cambia el escenario”; tan “equis” fue la Cumbre, que incluyó la censura de los desnudos del Cosmovitral de Leopoldo Flores en el Jardín Botánico y por “ajuste” de horario Obama se perdió de degustar un buen chorizo de Toluca…¡lastima será pa’ la otra!…es viernes “hoy toca” –Germán Dehesa dixit- o por lo menos “puede ser”….¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido ?…

RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX



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