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¡Nunca apliques remedios caseros a quemaduras! Podrían aumentar el daño


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23 de Diciembre, 2017

    

En estos días de fiestas, es común que la gente esté más tiempo en la cocina o manipule fuegos pirotécnicos, lo que eleva el riesgo de sufrir quemaduras.

Foto: Notimex

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La aplicación de ungüentos, mantequilla o aceite sobre las quemaduras pueden retener el calor en la piel y causar más daños, además de aumentar el riesgo de infección, advirtió Henry Schiller, experto en Traumatismos, Cuidados Intensivos y Cirugía General de Mayo Clinic.

El experto indicó que tampoco se debe utilizar hielo directamente sobre la lesión porque puede dañar más los tejidos, pero en caso de ser necesario se pueden tomar analgésicos de libre venta para aliviar el dolor.

Mencionó que en estos días de fiestas, es común que la gente esté más tiempo en la cocina o manipule fuegos pirotécnicos, lo que eleva el riesgo de sufrir quemaduras, las cuales si son menores pueden ser atendidas en casa.

El nivel de cuidado que una quemadura necesita depende de cuán extenso sea el daño sufrido por los tejidos, y se clasifican por grado según sea su gravedad.

Las quemaduras de primer grado, son aquellas que no superan los cinco centímetros de diámetro y sólo abarcan la capa externa de la piel. Sus signos y síntomas incluyen enrojecimiento de la piel, la cual puede estar ligeramente hinchada o dolorosa al roce.

Las de segundo grado involucran a la capa externa y a la inmediatamente inferior (dermis) y sus signos y síntomas son dolor, hinchazón, piel de color rojo intenso, ampollas y una apariencia de mancha.

Si estas últimas superan los cinco centímetros, así como las producidas por contacto eléctrico o aquellas más graves de tercer grado en las que la piel se levanta, luce carbonizada o tiene una apariencia blanca y seca, deben ser evaluadas de inmediato por un médico.

En un comunicado, el especialista destacó que las quemaduras requieren atención urgente cuando cubren un área mayor del cuerpo o abarcan gran parte de las manos, cara, pies, genitales, nalgas, ojos, boca o una articulación grande.

Para aquellas que pueden ser atendidas en el hogar, Henry Schiller sugirió: dejar correr agua potable al tiempo (no fría) sobre la quemadura durante el tiempo suficiente para reducir el dolor, el cual suele ser de 10 a 15 minutos. También se puede sumergir en agua la región quemada o aplicar compresas mojadas sobre ella.

Posteriormente hay que secar la zona con un paño limpio y envolverla suavemente con una gasa o algodón estéril, sin aplicar ungüentos ni mantequilla sobre la quemadura porque pueden retener el calor en la piel y causar más daños, aparte de aumentar el riesgo de infección.

Si la herida fue ocasionada por una sustancia química, es necesario asegurarse de retirar dicha sustancia, al igual que cualquier prenda de vestir o joya que haya entrado en contacto con ella. De ser posible, se debe usar guantes para evitar quemarse en otra parte o afectar a otra persona.

Si se forman ampollas no hay que reventarlas, y en caso de que exploten sin querer la recomendación es lavar la zona con agua y jabón, aplicar un ungüento antibiótico y cubrirla con una gasa.

Este tipo de lesiones deben ser controladas a diario, por lo que después de lavarla suavemente y cambiarle la gasa se debe evaluar cuánto se disemina el calor, su nivel de enrojecimiento o de hinchazón, factores que pueden indicar la presencia de una infección en la piel.

En caso de que aparezcan ampollas grandes o si la herida no cicatriza, la recomendación es acudir al médico, pues es posible que deban ser eliminadas.

 

 

 

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