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Reforma eléctrica: ¿merece "paloma" o "tache"? Esto dicen expertos

El futuro de México en materia energética está ‘en manos’ de las y los legisladores, quienes el próximo domingo discutirán y darán luz verde o roja a la reforma eléctrica de AMLO.

Reforma eléctrica de AMLO: ¿Por qué sí o por qué no debe ser aprobada?Créditos: Sandra Ríos
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El futuro de México en materia energética está ‘en manos’ de las y los legisladores, quienes el próximo domingo discutirán y darán luz verde o roja a la reforma eléctrica impulsada desde Presidencia por Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Pese a que el tema lleva más de seis meses discutiéndose, todavía hay vacíos en cuanto a los porqués de votar a favor o en contra de dicha legislación que, entre otros aspectos, busca fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la nacionalización del litio.

Pero, ¿cuáles son los pros y contras de darle poder a CFE?

Aquí te damos puntos tanto positivos como negativos de la iniciativa.

Lo bueno:

Alonso Romero Gutiérrez, especialista en el sector energético que trabaja en la Comisión Reguladora De Energía (CRE), explica en entrevista con Radio Fórmula que, con la reforma, además de que se fortalecería a la empresa productiva del Estado, no podría hablarse de una afectación a empresas privadas si sus actividades son legales. 

Ese 46 por ciento daría cabida a toda la generación legal de la IP que se encuentra operando actualmente y, además, se estima un crecimiento del 4 por ciento anual en la demanda, situación que permitiría a privados crecer en esa proporción sus ganancias.

Agregó que, además, se tiene bien documentado que hay subsidios a empresas privadas que han sido ineficientes y han tenido irregularidades. Por lo tanto, la reforma ayudaría a poner orden y no afectaría a empresas que tienen todo legal.

Por el contrario, ayudaría al crecimiento del sector. Desde el año 2000, cuando debido a la Ley del Servicio del Servicio Público de Energía Eléctrica terminó el monopolio de la CFE en la generación de electricidad, que producía hasta ese año el 73 por ciento de la misma, la empresa estatal comenzó a pagar cada vez más por la generación de energía. Lo cual tuvo un impacto en su costo y en las finanzas públicas.

La reforma eléctrica permitiría a la CFE garantizar el abasto de energía (evitar que sucedan situaciones como en España, donde el costo de la tarifa eléctrica ha alcanzado niveles exorbitantes), además de que aumentaría su acceso al volverse un derecho para la población y garantizaría la seguridad nacional en la materia.

Eso sin contar que ayudaría a eliminar irregularidades en el sector.

“Lo que establece la iniciativa es eliminar subsidios cruzados e ineficiencias que han sido estudiadas y declaradas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) desde 2004 en el tema de los Productores Independientes de Energía y de las sociedades de Autoabastecimiento”, sostiene.

Lo malo:

Para Gonzalo Monroy, consultor experto en energía, a todas luces el único beneficio es que CFE resultaría ser la ganadora.

“Empezaría por los pros: no hay ninguno. Por desgracia, es a costa de las finanzas públicas, del medio ambiente, de los ciudadanos y en detrimento de la propia CFE”.

De esa forma apunta que a la comisión no le alcanza para cubrir toda la demanda requerida en el país y en respuesta se estableció el ‘número mágico’: 54 por ciento.

La reforma obradorista pretende que el Estado, a través de la Comisión Federal de Electricidad, asuma el 54 por ciento del mercado nacional de la energía eléctrica, dejando el restante a la iniciativa privada (IP). 

“El 54 por ciento responde a si todas las plantas de CFE se pusieran a trabajar las 24 horas del día los 365 días del año. No le alcanza para cubrir todo”, detalla en entrevista con Radio Fórmula.

El 46 restante no es un porcentaje donde las privadas puedan competir con la CFE debido a que será la comisión la única compradora de esa energía, que a su vez se la va a revender a los mexicanos e industrias, apunta el analista.

Reforma eléctrica y transición energética: ¿Pasos hacia adelante o hacia atrás?

Lo bueno:

El especialista de la Comisión Reguladora De Energía responde que con la iniciativa de reforma se elevará a rango constitucional el compromiso de lograr la transición energética.

México abrirá paso hacia las energías limpias y baratas “al establecerse la obligatoriedad constitucional de llevar a cabo la transición energética y hacerlo de la mano de políticas industriales y de cadenas productivas locales, así como de tener una transición ordenada que no genere costos adicionales innecesarios al sistema”, comenta Alonso Romero.

Añade que en la actualidad la empresa estatal produce la mayor parte de las energías limpias del país con un 52 por ciento del total, representando un 38 por ciento de su generación total. “Muy por encima de cualquier otro participante”, aclara.

Además, Romero destaca como aspecto positivo el fortalecimiento de CFE. “Con el cambio de modelo de operación de la empresa estatal se dejará de buscar únicamente rentabilidad monetaria”, explica el especialista. 

En ese sentido, se entenderá  la electricidad como un servicio y un bien esencial que tiene un efecto económico multiplicador. Además, otorgará el reconocimiento del Derecho Humano a la electricidad como esencial para garantizar la vida digna.

Lo malo

Pero del otro lado de la moneda, el analista en materia energética, Monroy, considera que estamos retrocediendo tres pasos en esta materia.

“No hay ningún plan para que CFE sea más eficiente. La realidad es que no hay tanta agua en México, tantos ríos con cauces para poder tener mayor potencial hidroeléctrico, estamos hasta el punto máximo que se puede alcanzar”, señala Gonzalo Monroy al respecto del plan de modernización de hidroeléctricas.

En ese sentido, agrega que en zonas como El Bajío o norte del país existen áreas no cultivables debido a las temperaturas extremas, lo que significaría una región propicia para desarrollar parques solares sin impactar a las comunidades.

Sin embargo, el plan de negocios de la comisión toma como base gran parte de su expansión a través del ciclo combinado. “Esos contratos leoninos de los que tanto se quejó en algún momento Manuel Bartlett, eso está en la parte de los libros que quiere desarrollar CFE”, dice.

Reforma eléctrica y el litio: ¿Nada que nacionalizar?

Lo bueno

Alfonso Romero ve como una oportunidad la nacionalización del litio. “Sobre todo por la ubicación geográfica, toda vez que Estados Unidos es el mayor productor de coches eléctricos y no cuenta con grandes reservas de litio”. 

Por lo tanto, sería benéfico para el país esta medida, pues le permitiría tener ingresos en un sector estratégico.

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en una de sus conferencias matutinas que, en caso de que no se apruebe la reforma eléctrica, enviará una reforma a la Ley Minera con la finalidad de que el litio sea de todas y todos los mexicanos. 

Lo malo

Gonzalo Monroy apunta que de todas las propuestas de la reforma eléctrica, la que atañe a la ‘nacionalización’ del litio es “probablemente la mayor mentira”.

“Todos los metales y minerales en el subsuelo son de la nación mexicana, no hay nada que nacionalizar, son nuestros. Lo que quiere justamente el presidente de México es una medida de control”, sostiene.

En torno a si México podría convertirse en potencia en materia de litio, el analista considera la realidad es que el país más que reservas tiene recursos, por lo que se requiere explorar más.

“Este metal para que sea útil en todas estas aplicaciones requiere cuantiosas inversiones en tecnología para llegar al grado de pureza química, éstas tecnologías no son licenciadas, son de última generación donde solamente asociándote puedes desarrollarlas”, detalla.

Ante el ‘plan B’ de AMLO, en caso de que no aprueben su iniciativa, el consultor responde que el mandatario mexicano no tiene que reformar la Ley Minera, simplemente debe dejar de otorgar concesiones.

“El presidente, adelantándose a un fracaso en su reforma constitucional en materia energética, trata de ganar algo, de decir se aprobó algo, podría haber hecho más diferencia conciliando”, reflexiona Monroy.

Reforma eléctrica: ¿Qué le sobra?

Alonso Romero Gutiérrez, de la CRE, indica que es un buen balance el que se propone dentro de la reforma.

Si acaso, dice, le faltaría delinear muchos mecanismos de actuación, sobre todo para el caso de la garantía del derecho humano.

Sin embargo, “eso no va en el texto constitucional, esos mecanismos pertenecen a las leyes secundarias, que, sin duda, serán las que terminen de darle forma al nuevo sistema eléctrico del país”, concluye.

En conclusión, esos son los aspectos positivos y negativos, de acuerdo con especialistas, sobre la que quizá sea la reforma más importante del sexenio de AMLO.