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Futbol

Asisten miles de personas a los funerales de Piermario Morosini

Roma.- Miles de personas asistieron hoy en la norteña ciudad de Bergamo a los funerales del futbolista italiano Piermario Morosini, fallecido el sábado pasado durante un partido de su escuadra, el Livorno, contra el Pescara.

La iglesia de San Gregorio Barbarigo fue insuficiente para dar cabida a los presentes, la mayoría de los cuales siguió la ceremonia a través de maxipantallas colocadas en el exterior o en el estadio local.

Las autoridades municipales estimaron que más de cinco mil personas se dieron cita en las exequias del deportista, que tenía 25 años de edad.

El encargado de oficiar la misma fue Luciano Manenti, considerado “padre espiritual” de Morosini, mientras en las primeras filas se sentaron el presidente de la Federación de Futbol, Giancarlo Abete y el comisario técnico de la selección nacional, Cesare Prandelli, entre otros.

Asimismo, asistieron todos los jugadores de los equipos Livorno, Atalanta y Udinese, así como los tíos y primos del futbolista, cuyos padres y hermano fallecieron hace varios años.

Cientos de aficionados aplaudieron y lanzaron pequeñas bombas de humo al paso del féretro, que tras la ceremonia fue trasladado al cementerio municipal para la sepultura.

En tanto, la fiscalía de Pescara mantiene abierta la hipótesis de “homicidio culposo” por la muerte de Morosini.

Los médicos legales que realizaron la autopsia descartaron el infarto o el aneurisma como causas del deceso e hipotizaron que fue provocado por defectos congénitos.

Sin embargo, la polémica ha crecido luego de que se confirmara que los médicos que socorrieron a Morosini luego de que colapsara en el campo, ante las cámaras de televisión, no usaron el desfibrilador cardiaco para intentar reanimarlo.

Fuentes judiciales confirmaron que la fiscalía de Pescara indaga para determinar si el futbolista podía haber sido salvado, como sucedió con Fabrice Muamba, jugador del equipo inglés Bolton y quien tras sufrir un infarto en el campo el mes pasado fue reanimado con un desfibrilador y, a diferencia de Morosini, vivirá para contarlo.

Notimex



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