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Hicieron creer a padres Ayotzinapa que soy su enemigo: Krauze. Con Ciro Gómez Leyva.

El pasado viernes el historiador Enrique Krauze acudió a la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, ubicada en Ayotzinapa, para hablar sobre diversos temas relacionados con la educación, pero al llegar un grupo de padres le dijo que ellos no lo habían invitado y aunque mantuvo un dialogo con ellos, no le permitieron el ingreso.

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Hicieron creer a padres Ayotzinapa que soy su enemigo: Krauze. Con Ciro Gómez Leyva

El pasado viernes el historiador Enrique Krauze acudió a la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, ubicada en Ayotzinapa, municipio de Tixtla en Guerrero a cumplir con una invitación que le hizo la comunidad de la escuela para hablar sobre diversos temas relacionados con la educación, pero al llegar un grupo de padres le dijo que ellos no lo habían invitado y aunque mantuvo un dialogo con ellos, no le permitieron el ingreso.

El escritor tuvo que retirarse e impartir su conferencia en un restaurante al que acudió un grupo de padres y estudiantes de la normal y ante ellos reiteró que el Estado mexicano no supo proteger la vida de esos 43 estudiantes, por lo que tiene una deuda.

“México nos ha decepcionado por esas razones vinculadas entre sí; violencia, inseguridad, impunidad, corrupción”, indicó el escritor, quien relató a Ciro Gómez Leyva que a unos minutos de llegar a Chilpancingo un grupo de personas, provenientes de la Ciudad de México persuadieron a algunos profesores “de que yo era enemigo de ellos”.

Ante ello, se colocaron en la puerta de la normal con unas imágenes de los muchachos asesinados y desaparecidos para mostrar que él no era bienvenido, por lo que después de un rato se optó por acudir a un “localito muy modesto, un restorán, equipado de manera muy rudimentaria para ese efecto, pero estuve muy honrado en que me invitaran allí a donde acudió un centenar de personas, maestros, cronistas, gente del lugar, estudiantes y di esa conferencia”.

Ante los inconformes dijo que desde el primer momento de los hechos ocurridos en Iguala, se pronunció en solidaridad con las familias e incluso dijo que el tema de cómo fueron presuntamente asesinados le recordaba ecos de los peores momentos de la guerra y los exterminios en Europa, por lo que nadie puede decirle que no se ha externado continuamente en torno a la necesidad de esclarecer los hechos.

“Lo importante es el mensaje o el diálogo que de ahí se desprendió; el mensaje era que México está en deuda con Guerrero, no sólo por lo que Guerrero ha sido, como el escenario central en la Independencia de México, la Reforma y la Revolución, sino por lo que los maestros humanistas de Guerrero le han dado a México”, indicó.

También habló del sentido de la educación y los jóvenes se mostraron críticos ante algunos aspectos de la reforma educativa y el momento culminante para él fue cuando uno de los padres de los normalistas desaparecidos tomó la palabra.

“Un señor muy delgado, demacrado, claro, y me dijo: ‘yo voy a regresar a hablar con los padres porque usted es un liberal y no es nuestro enemigo y usted ha venido a dialogar, qué bueno que podemos dialogar’. Entonces la impresión que me llevé… bueno, primero; la palabra liberal es importante, es una noble palabra de nuestra historia y no existe un movimiento liberal en México, político que nos representa, ningún partido representa a esa noble corriente liberal”, relató.

Al tiempo que agregó que en Tixtla, en el corazón de la tragedia y de tantos problemas de México, esa palabra tocó alguna mente y corazón.

El historiador dijo que también se dio cuenta de que continúan las manipulaciones y los odios ideológicos y que está seguro de que debe privar el debate y el diálogo y no el odio ideológico que algunos grupos muy radicales en las universidades, en la academia, plantan.

Insistió en que es posible este diálogo: “yo fui a Ayotzinapa, no tengo guaruras, no tengo nada, yo fui me invitaron, me presenté con la intención de hablar y finalmente hablé, no como hubiera querido o en el lugar en donde hubiera querido, pero hablé, entonces lo que creo es que hay que insistir una y otra vez porque no me cabe duda de que la inmensa mayoría de México, lo que quiere es el diálogo y las palabras y no los machetes, los cuchillos, ni lo balazos”.

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