Columnas político-financieras miércoles 23 de junio 2021

¡QUÉ RARO!

En ninguna parte del Artículo 89 de la Constitución se establece que entre las facultades del Presidente de México esté la de imponer su forma de pensar o su moral al pueblo. Ni una sola línea hay al respecto.

Y dado que los gobernantes sólo pueden hacer lo que tienen permitido por las leyes, resulta extraño que Andrés Manuel López Obrador esté todos los días con la cantaleta de que quiere “una nueva clase media”, que se comporte de acuerdo a lo que él considera bueno. Como que nadie le ha explicado que imponer una moral por ley es propio de dictaduras o estados teocráticos, como el talibán y no de una democracia moderna.

Si lo que López Obrador quería era salvar almas -y no al país- tal vez hubiera sido mejor que fundara su propia religión, con él como profeta y mesías, para que tuviera miles de feligreses que lo adoraran y que lo escucharan dar su sermón todas las mañanas desde el púlpito. ¡Ah, caray!

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