México no tiene nada que celebrar

Es indescriptible el sentimiento que todos los mexicanos tenemos después de haber sabido del ataque a los michoacanos durante la celebración de la conmemoración de la "Independencia" de este país. En la plaza del zócalo y frente a las narices del gobernador, cientos de familias que se encontraban ahí reunidas para la celebración, niños de brazos, madres, padres y hermanos, amigos fueron atacados de la manera más brutal y sanguinaria con dos granadas de fragmentación que les destrozaron las piernas, a algunos los alcanzó la muerte, a unos del cuerpo y a todos la del corazón. Es una escena que contrasta con el momento que yo vivía con mi familia. Mientras nosotros nos encontrábamos viendo "el grito" por televisión hubo un momento de silencio después de que mi padre realizara un brindis por la independencia y libertad de nuestro país, el silencio fue provocado por un comentario que hice que en ese momento sonó por demás pesimista, dije, podemos en verdad celebrar nuestra independencia y libertad? cómo? si vivimos presos del dolor, del miedo y de la incertidumbre, y así amanecimos, atormentados llenos de tristeza, enojo e impotencia. 
 
Este es mi sentir, que hoy es el sentir de toda una nación.
 
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