Pena de muerte

Estimado Joaquín:

Después de escuchar a gente de bien, así lo creo, como el señor Nelson Vargas y el señor Alejandro Martí, quienes han sufrido lo que ningún ser humano debe de sentir, es muy difícil el no considerar la pena de muerte, sobre todo cuando sabes que si no te secuestran físicamente, lo hacen moralmente. Conozco gente que fue extorsionada vía telefónica, por gente que está “pagando sus culpas” en un reclusorio.

Yo he recibido 4 llamadas intimidantes. Afortunadamente la comunicación en Internet y algunos reportajes por televisión, me mostraron como actuar, pero siempre con una duda y con temor.

Ningún negocio te da un porcentaje de éxito del 97%, salvo la impunidad.

Mis oraciones, mi simpatía, mi solidaridad, mi impotencia, mi exigencia de justicia, se las ofrezco, sinceramente, a la familia Vargas.

Saludos afectuosos.
Patricia Segovia