Manuel Espino Barrientos, ex presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN reconoció que jamás imaginó que su partido formara parte de una coalición tan amplia con el PRD que dijo “no es un partido que haya acreditado ante los mexicanos una sinceridad democrática como para que el PAN vaya en esa coalición”.
“Yo recuerdo recientemente a un PRD peleándose y acusándose internamente de las trampas, del fraude electoral que llevó a la solución de la dirigencia nacional y en Oaxaca particularmente recuerdo al PRD acompañando a los líderes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), lo vi en los barricadas de Oaxaca generando desasosiego entre la comunidad...se conoce la versión de sus vínculos con el Ejército Popular Revolucionario (EPR) en la guerrilla oaxaqueña...”, detalló.
El presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América dijo que este tipo de actos le generan mucha desconfianza. Sin embargo, consideró que las coaliciones son una opción válida, no está en contra de éstas, pero dijo, se requieren ciertas condiciones para ello.
“Ya el PAN debe haber aprendido la lección de haber ido en coalición en Nayarit y Chiapas, donde tanto los chiapanecos como los nayaritas recuerdan estas coaliciones como exitosas en términos electorales, pero como las más desastrosas en términos de Gobierno... yo no quisiera que se repita esto para el pueblo de Oaxaca”, apuntó.
Espino Barrientos consideró que el PAN no puede empeñar el futuro de un pueblo en una aventura electoral que solo busca ganar el Gobierno al riesgo de perder principios, mismos que le dieron prestigio en el pasado.
“Antes de que el PAN participe en una coalición yo sugiero que atendamos a ciertos criterios, debemos cerciorarnos de que esta coalición es de talante genuinamente democrático y está sustentado en la sinceridad, que no es solo un nombramiento de siglas, una mezcla de intereses, acumulación de fuerza o capricho de dirigentes”, añadió.
Por ello, mencionó cinco requisitos mínimos de carácter ético. En principio, tener la certeza de que los mueve un propósito superior de bien para los ciudadanos y no solamente la proyección electoral “para ver si quitamos al que está”.
En segundo, recordar que el argumento fundamental para unir a los partidos que piensan diferente, que tienen programas diferentes, convicciones distintas, es que exista un proyecto que sustente esa suma de fuerzas y voluntades, un proyecto que garantice una visión de Estado, sustentado también en un diagnóstico realista, que establezca prioridades municipales, regionales, temáticas, que defina sus alcances, metas de cumplimiento y asigne responsabilidades a los integrantes, porque “una coalición sin un proyecto lleva a menudo que ya en el poder empiece el arrebato por las posiciones, los pelitos por los sueldos, las discrepancias...”.
Asimismo, Manuel Espino recomienda que se haya difundido fehacientemente no solo la intención de coaligar, sino un proyecto serio, para que la sociedad lo conozca, opine de el, lo enriquezca y dadas estas condiciones ir a una consulta de los militantes de todos esos partidos involucrados, para que no sea una decisión cupular.
“Como ya es muy común a estas alturas de la incipiente democracia mexicana, a muchos dirigentes se les compra con dinero para que asuman la posición que mejor convenga a ciertos intereses y en el caso de la coalición me parece que en Oaxaca hay algo de eso. He ido a Oaxaca, he escuchado versiones distintas, he platicado con empresarios, líderes de la sociedad, ciudadanos ordinarios, de tal manera que por lealtad a nuestro país, a ese pueblo tan lastimado de Oaxaca que hoy ocupa el último lugar en desarrollo social”, añadió.
Espino Barrientos consideró que por respeto a ellos mismos en el PAN no pueden comprometer el futuro de los oaxaqueños e ir a una alianza de manera precipitada, a la ligera, “con el criterio pequeñito de quitar al que está por ponernos nosotros, sin tener idea a donde ir cuando seamos Gobierno”.
igq