Él es el primer mexicano condenado a muerte en China


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02 de Enero, 2018

    

En China creó un laboratorio de drogas sintéticas

Foto: AP

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Jesús Carlos Ortega Urrea es el primer mexicano condenado a muerte en China. Carlos Ortega fue detenido en el año 2012, pero hasta el 2 de diciembre de 2017 se determinó su condena.

El mexicano se encontraba en una granja en Chenzhouw, provincia de Hunan, donde las autoridades incautaron más de una tonelada de metanfetaminas y cafeína, el más grande en los últimos 70 años en China.

Desde la detención de Ortega Urrea, el gobierno mexicano se ha hecho partícipe de su situación, ha seguido de cerca el caso y ha mantenido contacto con la familia del acusado.

Durante la audiencia que se llevó a cabo el pasado 2 de diciembre de 2017, el mexicano fue notificado sobre la pena capital que recibiría por los delitos de producción, distribución y venta de por lo menos 100 kilos de droga en China, Australia, Indonesia y Japón, de acuerdo con Formato 21, citado por el portal El Debate.

Junto con otro hombre, Ortega Urrea decidió quedarse en China para crear un laboratorio de drogas sintéticas, sin embargo, meses después fue detenido.

En China, Jesús Carlos Ortega Urrea es el primer mexicano en recibir esta condena, pero no es el único en países asiáticos, pues en Malasia fueron detenidos tres hombres sinaloenses por posesión de metanfetaminas y en el 2012 los condenaron a la horca.

El día de hoy dos presos de 44 y 69 años, fueron ejecutados en Japón, se les acusaba de varios asesinatos cometidos en la década de los 90.

Los dos reos de origen nipón, son los primeros en recibir este tipo de condenas desde que el 13 de julio se aplicara la pena capital a otros dos hombres detenidos también por asesinato.

La ministra de Justicia, Yoko Kamikawa, describió a los criminales que hoy fueron ejecutados como "extremadamente crueles y viles", pues el detenido de 44 años mató a una familia de 44 años y el otro asesinó a quien fuera su novia y a los padres de ésta con un martillo.

Señaló la ministra que aun quedan 123 presos condenados a la pena capital en Japón, sin embargo, 94 de ellos han pedido la revisión de sus sentencias, según El Debate.