Pena de muerte no disminuye delincuencia: académico. Con Juan A Jiménez

25 de Enero, 2014

    

Habría que tratar de cumplir con formalidad los compromisos internacionales firmados, destacó el especialista David Sarquis Ramírez, al ser cuestionado sobre la resolución del caso Edgar Tamayo.

    

David Sarquis Ramírez, profesor del Departamento de Estudios sociales y Relaciones internacionales del Tec de Monterrey campus Ciudad de México, comentó que la sentencia de pena de muerte del mexicano Edgar Tamayo se dictó en octubre de 1994 tras ser acusado de asesinar a un policía y por 20 años se trató de buscar la forma de cancelar la condena.

Sin embargo, habría que hacer reflexión en varios puntos, destacó el doctorado en Relaciones internacionales, "el más genérico es que ponen en la mesa de discusión la pena de muerte y es que se observa en la mayor parte del mundo es que se trata de un castigo con tendencia a eliminarse en los códigos penales".

Se trata de un tema muy controvertido que ofrece la posibilidad de dejar al descubierto fallas o errores en el procedimiento que resultan imposibles de corregir y aunque parte de la población está a favor, la realidad es que no contribuye a mejorar la seguridad y evitar la delincuencia, algo que la historia demuestra.

"En los países donde se aplica no se tienen mejores niveles de seguridad o tranquilidad social comparado a los lugares donde no existe. Es mejor pensar en medidas de carácter correctivo, el delicado tema de la delincuencia viene desde la antigüedad y en pleno siglo 21 hay que pensar en fórmulas que se acerquen a una cuestión más humanitaria tanto en prevención y medida correctiva", señaló.

Otro punto a discusión sería el compromiso internacional que adquieren los países, en este caso la Convención de Viena sobre la protección consular y del cual Estados Unidos es signatario. Con el convenio el país en cuestión tiene la responsabilidad de informar al detenido sus derechos de protección consular para tener ayuda de su nación.

Aplicar el convenio habría sido una diferencia importante en este caso que la mayoría de las autoridades reconocen como turbio y poco justo desde su inicio y toda vez que después del juicio se le practicaron exámenes psicológicos que comprobaban un ligero retraso mental y por lo cual no podía ser juzgado como los demás.

Incluso, destacó el académico en el programa "Hagamos Justicia" de Juan Antonio Jiménez, aunque fuera encontrado culpable no hubiera podido ser sentenciado a pena de muerte sino a cadena perpetua.

Recordó que todavía están en la lista 50 connacionales y en el próximo mes de abril se llevará a cabo la siguiente ejecución. De esta forma, entra en juego el concepto de la soberanía estatal para determinar los castigos que se consideran convenientes a los delincuentes.

No obstante, también existe un compromiso internacional y con el cual "se trata de resolver áreas grises de la infracción de derecho por parte de extranjeros fuera de su país. Por lo menos, habría que tratar de que se cumpla con formalidad este compromiso firmado".


mlga

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