Buscando a Don Joaquín, habla la familia. Artículo Ciro Gómez Leyva / Milenio

06 de Agosto, 2013

    

La historia en breve

    

Mi padre estaba amenazado desde unos seis meses antes de que lo secuestraran, narra Mauricio Ponce de León Ramírez, hijo de don Joaquín Ponce de León Andrade, el septuagenario mítico líder de la Unión Ganadera Regional de Michoacán. El que, vox pópuli, no se dejaba de las extorsiones de Los caballeros templarios.

La tarde del 21 de julio del año pasado, Don Joaquín fue secuestrado en Morelia. Hacia las nueve de la noche, la familia recibió la primera llamada. "Nos pedían una cantidad que no teníamos", prosigue Mauricio.
"A la mañana siguiente presentamos la denuncia ante la autoridad federal".

Los plagiarios llamaron cinco días más. Nada se volvió a saber de él. Luego de la conversación con su hijo Mauricio, habrá que descartar la versión propalada en Morelia de que Don Joaquín logró escapar y está escondido en Estados Unidos. Se impone la otra: lo "levantaron por necio". Un año sin noticias, debe estar muerto. Los Templarios no lo perdonaron.

Todavía ayer en la mañana, nadie en Morelia quería hablar del caso. El gobierno del estado prometió enviarme en la tarde un reporte completo. Se le adelantó la familia. "Pensamos este tiempo que lo mejor era guardar silencio", concluye Mauricio. "Pero hoy atendemos tu llamada".

Por cierto, la Unión Ganadera, hoy dirigida por Abraham Ángel Cuevas, Martín Juárez y Manuel Salvador Carrillo, factura a nombre de los ganaderos. Si los criminales se hacen de la base contable sabrán cuántas cabezas tiene y vende cada quien y podrán extorsionar a domicilio actual sobre datos exactos.

El tejido social de Michoacán.

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