Palabras del Presidente Calderón durante la Inauguración de la Presa El Realito

9 de Octubre, 2012

    

Palabras del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Felipe Calderón Hinojosa, durante la Inauguración de la Presa El Realito, que tuvo lugar en el municipio de San Luis de la Paz, Guanajuato.

    

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SAN LUIS DE LA PAZ, Gto., 9 de octubre de 2012.

Muy buenas tardes, amigas y amigos guanajuatenses, potosinos.

Saludo a los Gobernadores, y les aprecio mucho su presencia en esta Gira. A Miguel Márquez Márquez, nuestro anfitrión. Gracias, Gobernador de Guanajuato.

Y al doctor Fernando Toranzo, Gobernador del Estado de San Luis Potosí. Muchas gracias por sus palabras, Gobernador.

También, al Magistrado Alfonso Fragoso, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Guanajuato.

Y al Diputado Alfonso Ruiz Chico, Presidente del Congreso.

Al ingeniero Javier Becerra Moya, Presidente Municipal de San Luis de La Paz. Le agradezco su hospitalidad.

Y saludo, también, al General Alejandro Saavedra Hernández, Comandante de la XVI Zona Militar.

Muy distinguidos trabajadores.

Ingenieras, ingenieros de distintas empresas y de la Comisión Nacional del Agua que hicieron posible esta presa.

Muy queridas amigas, muy queridos amigos de El Realito y de San Luis de la Paz.

Amigas y amigos:

Ya lo decía el ingeniero Luege. Desde el principio de mi Gobierno, nos propusimos, abatir el enorme rezago que había en el suministro de agua potable para el país, y hemos llevado ya a niveles cercanos al 92, 93 por ciento la cobertura de agua potable en nuestro país.

Independientemente de, como bien apuntaba el ingeniero Luege, el pronóstico de crecimiento de la población quedó corto con respecto al resultado real. Es decir, el Censo pronosticaba que seríamos 108 millones de mexicanos para 2010, y resultamos 112 millones.

Qué bueno, porque, en parte, es porque muchos mexicanos que se pensaba emigrarían a Estados Unidos, se fueron quedando ya aquí, a medida que fueron creciendo oportunidades en México, sobre todo, de educación, de salud, en este caso de agua, también. Pero qué desafiante el poder darle agua no sólo a la población existente, sino a la que viene creciendo.

Y aún así aumentamos la cobertura.

De cuánto fue, ingeniero.

Al 92 por ciento. Lo cual, fue conforme en la línea, en la meta que nos habíamos propuesto, precisamente, en el Plan Nacional de Desarrollo.

Y una manera de hacerlo es, precisamente, a través de grandes obras de infraestructura, grandes para las necesidades de la población y grandes para lo que se había hecho hacía mucho tiempo, concretamente, en estas regiones.

En los 60, las fuentes de abastecimiento superficial, básicamente, lo que se recolectaba en los ríos, en los arroyos, que representaba el 60 por ciento del suministro del agua de San Luis Potosí, el 40 por ciento era de pozo.

Paulatinamente, fueron acabándose los ríos y los arroyos, fueron haciéndolos calles, por cierto, avenidas; y actualmente, el 90 por ciento del abastecimiento es por vía de pozo.
Esta situación es insostenible, esa es la verdad, porque muchos acuíferos del país que están bajo zonas urbanas, y es lo mismo la Ciudad de México, que Torreón, o que San Luis, Celaya, y un largo etcétera en México, están sobreexplotados.

En este caso, en el acuífero de San Luis, por ejemplo, se extraen anualmente 114 millones de metros cúbicos, y sólo se recargan 78 metros cúbicos. Es decir, a ese paso, evidentemente, se va acabando el agua en el subsuelo.

En el caso de ciudades como la Ciudad de México, por ejemplo, eso, incluso, trae problemas en la conformación del suelo, que lo hace más movedizo, más frágil, precisamente.

Yo, insisto en ello, porque fue una de las causas por las cuales el sismo de 1985, siendo igualmente violento en Michoacán o en Guerrero, tuvo un colapso tan fuerte en el Centro Histórico de la Ciudad de México, por la deformación del terreno que ha producido la sobreexplotación del acuífero.

Además, provoca eso, hundimientos de suelo, agujeros que de repente se hacen. En fin. Muchas, muchas calamidades; y, sobre todo, al final del día, se acaba el agua, con un problema potencialmente imposible, o muy difícil de manejar en el futuro. No ocurrirá en el corto plazo, pero eso hubiera ocurrido en el caso de San Luis Potosí.

Probablemente, también, en el caso de Celaya, en la Cuenca del Bajío, también, se da una sobreexplotación, desde Querétaro hasta mi tierra, hasta La Piedad, y más adelante, básicamente, por uso urbano y, también, por uso agrícola.

Con lo cual, también, se pone en riesgo la viabilidad de largo plazo de esas ciudades, de esa parte de civilización mexicana que está ahí; es decir, la vida del hombre no se sostiene, por eso esta palabra de sustentabilidad; es decir, el desarrollo debe ser sustentable, capaz de soportar o sostener la vida en el futuro.

La sobreexplotación de los acuíferos va en contra de la sustentabilidad. Y, por esa razón, nos decidimos, finalmente, a hacer esta Presa de El Realito, que tiene un nombre muy bonito, por la comunidad que vive aquí, y que nos permitirá, a través de un gran esfuerzo de ingeniería, primero, hacer la presa que, la verdad, quedó muy bonita, muy estética, a mí me gusta mucho.

Pero, luego, de aquí hay que bombear el agua a más de un kilómetro hacia arriba. Mil 100 metros, serán. Más de un kilómetro hacia arriba, lo cual implica un esfuerzo enorme, en términos de electricidad; por ejemplo, bombeo. Y luego ya de ahí, dejarla caer hacia una derivadora, donde el agua se va a separar. Digamos que van dos metros cúbicos juntos varios kilómetros.

Cuánto miden totalmente las líneas de acueducto que se prevé, cuántos sean.

Ciento 34 kilómetros a San Luis Potosí y 170 kilómetros hacia Celaya, de los cuales han de ser 100 comunes. Estamos hablando, más o menos, de 200 kilómetros de longitud de los ductos que se tienen que hacer para llevar el agua hacia estas poblaciones.

Evidentemente, un esfuerzo de ingeniería y de diseño extraordinario. Pero la buena noticia es que eso va a garantizar, al menos, por mucho tiempo, que estas dos ciudades tan importantes, y sus zonas de influencia, que es, básicamente, Soledad de Graciano Sánchez, en la Zona Metropolitana de San Luis; y Celaya, implica, incluso, una influencia hasta San Miguel de Allende y Comonfort, y varios lugares, van a tener asegurado el suministro, por lo pronto, para agua potable.

Y ojalá hagamos lo que dice el señor Gobernador. Que toda el agua que se consume, incluso, el agua para uso agrícola, se reutilice.

Realmente, toda el agua de consumo humano se debe reutilizar y tratar, y ya limpia se debe vender a las industrias o al campo, porque es la única manera de poder sostener, precisamente, la vida humana. Si el agua limpia la usamos para tomar, y el agua tratada para regar y para la industria, así sí vamos a salir. Pero si el agua limpia la seguimos utilizando, y además en un dispendio increíble, para uso agrícola, evidentemente, seguiremos comprometiendo los acuíferos.

Ese no es tema de esta tarde. Simplemente, lo menciono porque me preocupa. El hecho es que con esta presa, que tiene una altura de 90 metros y una capacidad de 50 millones de metros cúbicos, le vamos a arreglar ese problema del agua a futuro a, precisamente, comunidades tan importantes, donde viven, se dice aquí, un millón 450 mil habitantes, pero ya, a ojo de buen cubero, Celaya debe tener medio millón, y su zona de influencia otros 200 mil, y San Luis Potosí, le ha de andar pegando al millón, en toda esa Zona Metropolitana.

Estamos hablando de un millón, bajita la mano, un millón 700 mil personas que van a poder tener garantizado este vital líquido. Es decir, una muy buena parte de los mexicanos, en esta zona del Centro del país, que tiene tantos problemas de agua.

Me alegra mucho, porque son de esas obras que a uno como Presidente le da gusto entregarle a la población ya terminadas. Que le falta el acueducto. Alcanzamos a hacer el acueducto en lo que se llena la presa. Ahora sólo falta que se llene. Esperemos que se llene, porque con las sequías que ha habido. Pero se va a llenar. No se preocupen, es cosa de tenerle paciencia. Y mientras, terminamos el ducto que nos va a permitir darle, sosteniblemente, agua a estas dos grandes zonas metropolitanas.

Se va mejor la calidad de vida.

México, amigas y amigos, tiene una deuda con el agua. Nos hemos acabado muy irresponsablemente el agua de los acuíferos en muchas partes del país. Es hora de asumir, entre todos, un compromiso con la sustentabilidad.

Y aquí, en esta zona Centro del país, hemos trabajado en muchas cosas. Por ejemplo, hemos hecho obras, y estamos haciendo otras que nos permitirán corregir parte de lo mucho que hemos perdido.

Querétaro, por ejemplo, una ciudad tan grande como Querétaro, de más de un millón de habitantes, industrial, poderosa, pujante, también se estaba quedando sin agua.

Entonces, lo que hicimos fue, algo que probablemente estemos haciendo aquí un poco, pero que trajimos agua hasta de otras cuencas. Es decir, las cuencas las dividen los cerros, las sierras, las montañas, lo que hace cuenca, lo que hace tacita, digamos, en una zona a donde va toda el agua, esa es una cuenca.

En Querétaro, que es de la Cuenca de El Bajío, cruzamos la Sierra Gorda y estamos trayendo agua desde el Río Moctezuma, allá por Hidalgo, hacia El Bajío, a través de un acueducto, también, de casi 200 kilómetros, también, con lo cual garantizamos ya el suministro de agua potable para Querétaro para 30 años más.

Y de tratamiento de agua, podemos decir que ahorita mismo en Hidalgo, también, se está construyendo, amigas y amigos, la planta de tratamiento de agua residual más grande del mundo en construcción, y va a ser la más grande de América Latina cuando esté operando a plenitud.

Que será capaz, además, de tratar más de la mitad del agua residual que se usa en la Ciudad de México, que, por increíble que parezca, todavía no se limpia hasta ahora.

Hay muchas ciudades, como Monterrey, como Torreón, como Guadalajara próximamente, como León, que ya tratan toda el agua que utilizan. Y la Ciudad de México, la ciudad más grande, no trata ni el 10 por ciento.

Con esta planta de tratamiento que está haciendo el Gobierno Federal con el sector privado, también, vamos a arreglar más de la mitad del problema y ojalá se siga en ese esfuerzo para arreglar hasta el 100 por ciento. En fin.

Amigas y amigos:

También, ya lo mencionó el Gobernador. Está también en curso el proyecto de la Presa El Zapotillo, que, así como El Realito le va a dar agua a San Luis y a Celaya, Zapotillo le va a dar agua a León, una ciudad tan importante, de las más grandes de México. Debe ser León la cuarta, la quinta, más grande del país, la quinta, que también tiene problemas de agua por sobreexplotación de los acuíferos.

El Realito le va a dar agua a León, y le va a dar agua a Guadalajara y a los Altos de Jalisco, lo cual va a ser muy importante.

Hemos hecho, amigas y amigos, ya muchas presas. Esta semana, ya no me acuerdo cuántas, he tenido muchas giras últimamente, pero la semana pasada estuvimos en una presa bellísima ahí, en el Sur de Jalisco, pequeñita, pero muy útil, que puede crear un distrito de riego.

Y estuvimos, también, en la planta de tratamiento que les platicaba yo, de Hidalgo, de Atotonilco. Para decirles una idea. En mi Gobierno hemos construido o rehabilitado más de 700 plantas de tratamiento de aguas residuales en el país, grandotas y chiquitas. Creo que es la mayor obra de infraestructura para el tratamiento de agua residual que se haya hecho en México.

Y con ello, vamos a dejar el tratamiento de aguas residuales en el país en un 70 por ciento. Cuando, cuando yo entré a la Presidencia se trataba apenas el treinta y tantos por ciento.

Y para el consumo humano, hemos rehabilitado o construido 170 plantas potabilizadoras, con lo cual, tenemos una enorme capacidad ya, que está pudiendo satisfacer las necesidades de la gente.

No me resta más que agradecerles a los Gobernadores el apoyo que hemos tenido. Al doctor Toranzo; a Miguel Márquez, desde luego, en estas primeras semanas de ejercicio de gobierno. Desearle toda clase de éxitos, Gobernador; que le vaya muy bien.

Agradecerle, desde aquí, a todos los guanajuatenses de esta zona y a todos los potosinos, que tanto me han apoyado, y tan afectuosamente me han tratado, por todo su apoyo en estos seis años de Administración.

Tengo mucho cariño por estas tierras. Tengo, además, raíces, parientes, por cierto, en las ciudades beneficiarias. Así que, Gobernador, ahí le encargo que le diga a los parientes de mi suegra que ahí va el agua para San Luis.

Y ahí le encargo, Gobernador, a mis parientes, también, en Celaya, también, que va a haber agua para allá.

Y con ello, amigas y amigos, cumplo una responsabilidad elemental de cualquier Presidente, de cualquier gobernante, que es procurar, atender las necesidades básicas de la gente, empezando por el agua, por la salud, y por muchas, muchas cosas que hemos hecho por el bien de México.

Así que, muchas gracias amigos.

Mucho éxito para todos ustedes.