Palabras del presidente Felipe Calderón Hinojosa en el IMER
Notimex
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17 de Septiembre, 2012
Palabras del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Felipe Calderón Hinojosa, durante la Inauguración de las Nueve Señales Digitales del IMER en el Distrito Federal, que tuvo lugar en esta ciudad.
Gracias.
Muy buenas tardes.
Licenciada Ana Cecilia Terrazas Valdés, Directora del Instituto Mexicano de la Radio.
Maestro Mony de Swaan, Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones.
Estimado Secretario de Educación Pública, José Ángel Córdova.
Doctora Yoloxóchitl Bustamante, Directora General del Instituto Politécnico Nacional.
Distinguidos directivos, locutores, productores, colaboradores, trabajadores del Instituto Mexicano de la Radio, el IMER.
Distinguidos invitados especiales.
Muy estimados radioescuchas.
Señoras y señores:
Celebro que estemos aquí, reunidos para inaugurar las Nueve Señales Digitales del Instituto Mexicano de la Radio aquí, en el Distrito Federal.
Saludo con mucho afecto, insisto, a los radioescuchas de las estaciones de esta gran organización de los mexicanos en toda la República.
En especial, envío un caluroso saludo y, desde luego, mi más sincera felicitación a quienes nos sintonizan a través de Opus 94.5, Reactor 105.7 y Horizonte 107.9; así como de los nuevos canales digitales que este día estamos poniendo al servicio de los capitalinos.
Por lo mismo, señores, es un día histórico para la radiodifusión nacional. Hoy, el IMER se pone a la vanguardia de los adelantos tecnológicos, que están revolucionando, y deben hacerlo, desde luego, a las telecomunicaciones en todo el mundo y en México.
Con ello, también, consolidamos a esta gran institución como una de las mayores radiodifusoras del Estado mexicano, y abrimos una nueva era en el desarrollo de la radio pública nacional.
Felicito, desde luego, a su Directora, a los directivos, a los trabajadores del Instituto, porque han asumido plenamente el reto de la digitalización y, ello es un paso que concreta de manera definitiva este gran esfuerzo.
Es un proyecto visionario que se está traduciendo ya en una oferta de contenidos mucho más amplia, mucho más variada; en una mayor disponibilidad de canales de transmisión, una mejor calidad de sonido de sus programas y, desde luego, nuevas e infinitas posibilidades de interacción con el público.
Desde el inicio de mi mandato, me comprometí a impulsar la reconversión tecnológica de la radio pública para ampliar su cobertura y sus capacidades de comunicación. Y como parte de ese compromiso, en estos seis años hemos invertido casi 90 millones de pesos en la digitalización de las emisoras del IMER.
Hoy, estamos cosechando, verdaderamente, los primeros frutos de este gran esfuerzo, al poner en servicio las primeras señales digitales.
Y es muy satisfactorio, también, saber que antes de que concluya 2012, el Instituto contará con la infraestructura para que todas sus emisoras puedan emigrar hacia la digitalización.
Y como resultado de esta transformación, en diciembre de este año, estimamos, estarán operando en todo el país 24 estaciones del IMER, siete más que en el 2006. Y gracias a ello el IMER tendrá el potencial de llegar a más de 20 millones de radioescuchas en todo el territorio nacional.
Cabe señalar, amigas y amigos, que el proceso de transición hacia la radio digital no hubiera sido posible sin la actualización del marco normativo.
A principios del año pasado, el Gobierno de la República publicó tanto el estándar, como ya se dijo aquí, tanto el estándar para la radio digital terrestre, como la política de transición voluntaria, que son requisitos indispensables para dar este salto tecnológico que han iniciado ya, antes que México, por cierto, muchos otros países.
Amigas y amigos:
La nueva fortaleza tecnológica del Instituto Mexicano de la Radio conlleva, también, una gran responsabilidad para todos los que dan vida a esta gran organización.
Por eso, quiero invitarles a ustedes, a los programadores, a los directivos, a las y a los conductores, a las y a los periodistas, a las ingenieras, a los ingenieros técnicos del IMER, a que lo afiancen como un foro privilegiado para consolidar la vida democrática de México, como un espacio comprometido con las mejores causas y los más altos ideales de nuestra sociedad, como un verdadero servicio público que toda Nación democrática necesita.
Y háganlo a partir de la libertad de expresión y de creación que han ejercido con gran responsabilidad y con el liderazgo que siempre han demostrado.
En estos seis años, el IMER ha podido ejercer a plenitud su libertad. Y qué bueno que así sea, porque creo, firmemente, que los medios públicos de comunicación, más que ser canales oficiales, son instrumento al servicio de los ciudadanos.
Los medios, más que estar al servicio de un Gobierno, o de una coyuntura, estos medios públicos tienen que estar al servicio de la ciudadanía, al servicio de la Nación, y deben ser expresión de la pluralidad política y de la riqueza cultural del país.
Por eso, puedo afirmar que hoy, más que nunca, la radio pública es de todos los mexicanos. Y por ello, tiene la enorme responsabilidad de difundir los valores que nos unen y nos identifican; valores que refuerzan la cultura cívica y la convivencia armónica; valores que generen una conciencia colectiva que nos con conduzca hacia mayores niveles de bienestar, progreso y democracia.
Valores que tienen que ver con el desarrollo humano sustentable, que, efectivamente, este Gobierno profesa y que está contenido en el Plan Nacional de Desarrollo.
Valores que tienen que ver con la libertad y con la justicia, con el estado de derecho, con el respeto al medio ambiente y con el afianzamiento de México como una Nación libre, plural, democrática, y con una identidad y liderazgo claro en el mundo.
Para seguir avanzando en esa dirección, México necesita una radio pública con más y mejores contenidos informativos; más y mejores contenidos educativos, culturales, artísticos, de opinión. Una radio pública que promueva las ideas, el debate plural de las ideas y que aliente una reflexión objetiva, profunda y madura de los desafíos, enormes, por cierto, que tiene el país.
Una radio pública que impulse el desarrollo humano, como he dicho, la cohesión social, y la construcción de ciudadanía. Sobre todo, México requiere de una radio pública que sacuda la conciencia de la gente, y que contribuya a la transformación de la sociedad.
Porque más allá de los ratings, que marcan la pauta de las emisoras comerciales, la radio pública tiene una rentabilidad que no se mide, en nivel de audiencia, ni en volumen de ventas, no se debe medir ahí, sino en la formación y en la participación de sus escuchas. Una rentabilidad que tiene que ver con el desarrollo social, educativo, cultural, democrático, que sólo instituciones como el IMER pueden generar.
En suma. Creo firmemente que los medios públicos de comunicación son un termómetro de la calidad democrática de un país. Son, también, la punta de lanza en la construcción de una sociedad más crítica, participativa y propositiva.
Esta Administración ha estado, también, decidida a impulsar, insisto, los medios públicos, no sólo la radio, como ha sido el caso del IMER, sino, también, la televisión pública.
En estos años, y después de muchos años, de décadas, en las que la televisión pública no rebasaba el alcance de cobertura de una potencial, de una minoría de mexicanos, esta Administración duplicó la cobertura de la televisión pública. De un poco más del 30 por ciento, hoy llega a más del 66 por ciento de los mexicanos.
Por eso, podemos decir que la televisión pública, ahora, se constituye, incluso, en otra cadena nacional, libre, gratuita, y a la que ahora sí tienen alcance la mayoría, la clara mayoría de los mexicanos.
Gracias, también, por cierto, a la multiprogramación, el Organismo Público de Medios Audiovisuales, que es el instrumento a través del cual se hace este esfuerzo, retransmite señales, una señal que nos da identidad a todos, que es la señal del Canal 11, OnceTV México, pero también, el Canal 22, del Canal 30, que es el propio canal del organismo, y próximamente, también, transmitirá, simultáneamente, la televisión de la UNAM y, desde luego, la Telesecundaria, como un medio privilegiado de carácter educativo.
También, debo decir, por otra parte, que hemos impulsado, a pesar de innumerables obstáculos, no sólo la televisión pública, sino el carácter público de las frecuencias de radiocomunicación.
Por eso, hemos avanzado a pesar de controversias constitucionales, de presiones públicas y privadas, y de muchas, muchas adversidades, y hemos avanzado hacia la digitalización, también, de la televisión.
Ya se ha publicado el programa de licitación de frecuencias, que permitirá publicar en breve y, desde luego, antes que termine esta Administración, las bases de licitación para una, por lo menos, una o dos cadenas nacionales adicionales de televisión abierta.
Amigas y amigos:
No quiero, desde luego, dejar de recordar a uno de los más grandes sabios y humanistas que ha tenido México, a don Ernesto de la Peña, quien, durante muchos años, por cierto, compartió su conocimiento a través de las frecuencias del IMER. Ésta era la casa de Ernesto de la Peña, la sigue siendo, porque su voz y su sabiduría, desde luego, se queda con nosotros. Y, desde luego que, a nombre del Gobierno mexicano, refrendo nuestro pesar por su ausencia.
Amigas y amigos:
Me alegra que hoy, el IMER se consolide como una sólida opción de la radio mexicana y una opción moderna. Se dice fácil, pero son ya casi tres décadas de formar opinión pública a través de sus servicios noticiosos; de educar con programas de alta calidad, de enriquecer el gusto musical de su audiencia, de ofrecer entretenimiento con una programación amena y versátil, y confío que esta labor se fortalezca en los años por venir.
Felicito, nuevamente, al IMER por poner en servicio estas primeras nueve señales digitales, un avance que, sin duda, marcará nuevos derroteros de la radio en nuestro país.
Y a todo el gran equipo de trabajo del IMER, le agradezco a nombre de los mexicanos, su esfuerzo, su profesionalismo a lo largo de estos seis años de la Administración que he tenido el honor de encabezar.
Y, desde luego, los invito a seguir siendo ejemplo de calidad, de objetividad y de entrega, en un servicio tan fundamental, como es la radio pública en México.
Y a todas nuestras amigas, a todos nuestros amigos radioescuchas, los invito a disfrutar de los contenidos de estas nuevas señales digitales que hoy ponemos a su servicio.
Muchísimas gracias. Muchas felicidades.
Y, si me permiten, les pido que me acompañen de pie, para hacer la declaratoria de inauguración:
Hoy, siendo las 17 horas con 42 minutos, del 17 de septiembre de 2012, y con la certeza de que este día inicia una nueva era en el desarrollo de la radio pública en el país, declaro formalmente inauguradas las Señales Digitales del Instituto Mexicano de la Radio en el Distrito Federal.
Enhorabuena.
Muchas felicidades.
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