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Palabra integras del Presidente Felipe Calderón ante Delegación Mexicana de JO

Notimex

17 de Agosto, 2012

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Palabras del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Felipe Calderón Hinojosa, durante la Comida con la Delegación Mexicana que participó en los Juegos Olímpicos Londres 2012, que tuvo lugar en la Hondonada de la Residencia Oficial.

Gracias.

Muy buenas tardes.

Queridas amigas, queridos amigos.

Muy queridas y muy queridos integrantes de la Delegación Mexicana que participó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Muy estimadas, muy estimados entrenadores.

Directivos del deporte mexicano, de las federaciones.

Amigas y amigos todos:

Bienvenidas y bienvenidos a México, campeones.

Para mí es un honor recibirlos aquí, en Los Pinos, la casa de todos los mexicanos, a ustedes, integrantes de la Delegación Olímpica que, yo estoy seguro que, más allá de que ha sido la Delegación que más medallas ha ganado para México, fuera de México, y desde 1968, sé que por su carácter, por la decisión con la que participaron, por sus logros y, también, por su esfuerzo, y por muchas cosas, yo sé que esta Delegación va a representar una diferencia.

Una diferencia entre un antes y un después en el deporte mexicano, porque le ha dado un nuevo talente y un nuevo carácter a nuestros deportistas de alto rendimiento.

Muchas, muchas felicidades por su éxito. Extiéndale, por favor, mi felicitación a sus papás, a sus familiares, a sus hijos, quienes los tengan; a sus entrenadores, que siempre han creído en ustedes y que los han alentado y los han apoyado.

Yo recuerdo con mucha emoción el día que los abanderamos aquí, cuando le pasé la Bandera a María del Rosario, nuestra abanderada, y cuando vi en sus rostros la decisión de poner muy en alto el nombre de México. Y lo han hecho.

Los mexicanos seguimos con emoción su actuación en los Juegos Olímpicos de Londres, y estamos muy orgullosos de ustedes.

Déjenme decirles, además, que tuvieron aquí, en casa, a una verdadera fanática, monitoreando las competencias de cada uno. Eran las cuatro de la mañana y me tocaba mi codazo ahí, para que me despertara, porque iba a competir no sé quién. En fin.

Estábamos muy atentos hasta de seguir las transmisiones en vivo de todas y de todos ustedes. Y Margarita estuvo monitoreando y explicándome, además, quién era cada quien, sus logros, sus méritos, sus esfuerzos.

Ella, como dijo, quería ir a Londres, pero no vayan a pensar que no la dejé, ni nada, porque así se quedó en el aire. Lo que pasa es, que tuvo un desprendimiento de retina y por el tratamiento médico ya no pudo ir.

Pero desde aquí, de corazón, los fuimos siguiendo con mucha, mucha emoción.

Cada una y cada uno de ustedes brilló con luz propia, porque sé que buscaron ser las y los mejores en sus propias disciplinas deportivas. Y si algo nos gustó fue que sacaron la casta y que defendieron el nombre de México ante representantes de más de 200 países. Yo creo que hay más países ya compitiendo en los Juegos Olímpicos, que países en las propias Naciones Unidas.

Es un fenómeno, además, mágico, ver cómo diferencias, a veces, irreconciliables entre pueblos y entre naciones, a la hora del deporte se igualan y se resuelven por la vía del esfuerzo y del mérito.

Y me da gusto, porque no se dejaron desalentar ante el poderío evidente de otras naciones, que son superiores a nosotros en mucho, en recursos y, también, en desarrollo deportivo que, como ustedes saben, no se da de la noche a la mañana.

Quien quiera que esté frente a ustedes sabe que podría escribir de cada una y de cada uno una historia de éxito. Historias que se han forjado con dedicación, con entrega y con pasión por el deporte y por México.

Porque, estoy bien seguro, que lo que más les emocionaba compitiendo en Londres, es saberse representantes de México.

Ese es un honor, que pienso que hasta que no se tiene, hasta que no se vive, se sabe lo que es. Y es algo que no se paga con nada, es algo que es irrepetible, es algo que es verdaderamente maravilloso.

Y, además, no sólo fueron dignas y dignos representantes de México, sino que nos dieron un ejemplo de valor, de entereza, de integridad y de coraje.

Y qué alegría, qué alegrías nos han dado todos ustedes. Y, sobre todo, también, hay que decirlo, con mi reconocimiento y mi gran admiración; qué alegría, especialmente, nos han dado las mujeres de nuestra Delegación Olímpica.

Hace unos días, hace dos días, recibimos, nos anticipamos un poco, a recibir a los campeones de Medalla de Oro del Fútbol, porque ya prácticamente todos tenían, hoy están jugando ya varios en sus equipos, tenían que regresar rápidamente a sus equipos profesionales, tenían ya varias semanas sin estar con ellos, al propio Herrera lo operaron ayer de un menisco. En fin. Varias cosas.

Pero comentaba con ellos y con los medallistas que, además, les dieron un sentido homenaje en el Estadio Azteca ese día, cómo México fue respirando emoción y alegría en las hazañas que vimos de cada uno de ustedes.

Como ya se dijo aquí, por parte de Bernardo, empezando con nuestros clavadistas, nuestras clavadistas, de Paola y Alejandra. Yo decía que a mí me movió mucho los relatos de la propia Alejandra Orozco, que la entrevistan, y ella misma relata que, no hace mucho tiempo, no hace muchos años, cuando era, prácticamente, una niña, fue a una competencia nacional y ella misma le pidió la foto y el autógrafo a Paola Espinosa. Y ahí, prácticamente, se conocieron.

O sea, que su propia compañera de clavados es su maestra y su ídolo, digamos. Y esa es una historia bien emocionante. Cuando yo les preguntaba hace dos días: Y desde hace cuántos años entrenan. Entrenamos juntas desde febrero, marzo de este mismo año, lo cual hace más significativo eso. Y están tan sincronizadas que hasta para recibir la Medalla estaban sincronizadas y para el saludo correspondiente.

Se impusieron en los clavados sincronizados para darle Medalla de Plata a México. Y ahora, son de las mejores, verdaderamente de las mejores del mundo.

Laura Sánchez, por ejemplo, también fue una competencia bien interesante. Laura, estábamos comentando, porque creo que faltaban dos clavados, o uno, bueno, dos clavados y todavía estabas atrás, por ahí del quinto o sexto. Y de repente te metiste con mucho pundonor, mucho coraje, y ganaste, a pulso la Medalla de Bronce.

Ahí, tenías unas competencias. Margarita estaba muy enojada, porque le estaban calificaciones muy altas a otras dos competidoras que estaban cerca de ti. Y aunque sea por dos centésimas, como dijo el clásico: por lo que sea, haya sido como haya sido, ganaste esta medalla que, además yo creo que, en el caso de Laura, es una medalla a su perseverancia personal, porque le ha tocado superar muchos obstáculos en su carrera y nos llena de gusto ese éxito.

Con mucho temple, en una competencia que a mí me llama mucho la atención, creo que a todos los mexicanos, porque la verdad, no lo conocíamos. La primera vez que yo vi a mexicanos compitiendo en tiro con arco, fue cuando vimos a Juan René, precisamente, en Beijing, haciendo un gran papel, llegando al cuarto sitio Juan René, en la Olimpiada pasada.

Y aquí, se vio otra cosa, por cierto. También, recuerdo que en los Panamericanos, Adriana Avitia, Alejandra Valencia, perdón, Alejandra Valencia mencionaba que ella decidió entrar a tiro con arco, porque le llamó mucho la atención y admiraba lo que había logrado Juan René en Beijing, y ahora, la tenemos, también, en Juegos Olímpicos.

Tanto los dos equipos, el varonil y el femenil, hicieron un gran papel. Es una lástima, porque nos quedamos en ambos muy cerca de llegar a las medallas.

Pero, la verdad, nos sentimos muy orgullosos por lo que hicieron ambos equipos, particularmente, las mujeres.

A mí, en lo personal, sí dije: Qué lástima que se tengan que eliminar a una mexicana con otra mexicana. Yo contaba hace unos días que teníamos una reunión con todos los Gobernadores del país, en el Consejo Nacional de Seguridad, que nos reunimos periódicamente.

Y yo estaba muy al pendiente de cómo iba la competencia. Digo: Espérense tantito. Ahorita estamos compitiendo en tiro con arco. Paramos la reunión, nos juntamos alrededor de una tele y hasta un Gobernador que estaba por ahí comentó: Oye, qué bien tira la mexicana. Y contra quién estamos compitiendo. Contra México.

Así que, finalmente, ahí pasó Aída, que hizo un extraordinario papel y, como ella bien dice, y yo la secundo: esa Medalla de Plata es como de Oro. Y no es tanto el que nos lamentemos los mexicanos. Oye, que nueve milímetros. No.

Es el reconocer lo que se logra, que eso es lo importante. Ver las cosas que se logran, que son enormes. Esa Medalla de Plata es una cosa sin precedentes para México y a mí me dio mucho gusto.

Y luego Mariana Ávila. Avitia, perdón. Mejor pásame un acordeón.

Mariana Avitia. Perdón, Mariana. Perdón, Alejandra.

Mariana, que tuvo que competir por el Bronce, derrotó, todavía, también, con mucho temple a una americana muy poderosa que, también, nos había dado mucha lata. No sé si era ella la que nos había dado tanta lata en Panamericanos.

Y Mariana, finalmente, la derrota y obtenemos medalla.

Qué bonito medallero ese: Dos mujeres mexicanas en el pódium, que nos emocionó mucho.

Luego, también, comentaba que Rosario, María del Rosario, llegaba con una carga enorme, porque toda la presión, ya me imagino, de comentaristas y de notas, y de especialistas, a fuerzas, a fuerzas decían que tenía que traer medalla, y como venía haciendo falta la Medalla de Oro, dije: Pobre María del Rosario, ya déjenla en paz, déjenla que compita a gusto en los últimos días, sola.

Porque, la verdad, hay una diferencia, yo creo, ustedes me dirán. Competir solo con tú propia carga emocional, a competir en equipo, como quiera que sea, como en el fútbol, se reparte un poquito más el balón, se reparte el mérito y se reparten, también, las fallas, pero competir solo o sola se requiere, yo creo, que un temple que, la verdad, ojalá todos tuviéramos.

Así que, María del Rosario fue a competir. Como bien dijo Bernardo, ahí hubo un combate medio raro, un golpe que ahora sí que quién sabe quién vio ahí, entre los árbitros. Un golpe supuestamente a la cabeza que contaba tres puntos y con eso nos daba toda la vuelta. En fin.

Pero María del Rosario siguió peleando. Yo estaba bien preocupado, le decía a Margarita, porque veía que estaba lesionada de una pierna, también, ella estaba lesionada de la espalda, y seguía, y seguía, y seguía.

Y, finalmente, obtuvo de manera dramática una medalla bien merecida, que la hace a ella, como a Paola, curiosamente, nuestras dos abanderadas, una en Beijing y otra en Londres, ser las mujeres que tienen doble medalla en Juegos Olímpicos. Qué padre y que vengan muchas, muchísimas más.

También, desde luego, disfrutamos mucho a nuestros clavadistas varones: a Iván García y a Germán Sánchez, en la fosa de clavados, con una gran sincronización y con un gran corazón.
Muy jóvenes ellos, incluso, ya viéndolos en persona, uno se da cuenta de la gran capacidad y la gran juventud que tienen. Y se impusieron, sin embargo, con contundencia a rivales que no sé si eran mayores o tenían más experiencia, pero se veían con una gran desenvoltura, tirarse a la alberca que parecían, realmente, los más experimentados de todos, trajeron Medalla de Plata.

El broche, literalmente, de Oro de Los Juegos Olímpicos fue nuestra Selección de Fútbol, que le dio una gran alegría a México, porque es el deporte que más se juega en nuestro país, es el deporte que más se sigue. Yo no digo que eso sea bueno o sea malo, simplemente es un deporte muy popular, y ojalá todos los deportes fueran populares.

Pero si alguna alegría se le dio a México es, precisamente, esa, de una gran Selección. Una gran Selección que le trajo a México una de las mayores alegrías en el deporte que nos hayan tocado, en mucho tiempo.

Y creo que gran mérito de ello estuvo, precisamente, en quien, a mi juicio es el líder de ese equipo, alguien que no sólo adiestró y enseñó a los jugadores a hacer lo que debían hacer en la cancha, a plantarse donde tenían que plantarse, a seguir la estrategia que tenían que seguir.

Sino, también, a cultivar la mentalidad de jóvenes que, también, son susceptibles de afectarse por lo que se dijo de ellos en el periódico, por lo que se dijo de ellos en la radio, por las presiones mismas de los equipos. Y les dio el aplomo y la madurez para considerarse y ser campeones del mundo en fútbol.

Y el artífice de esa victoria, el líder para mí es, precisamente, Luis Fernando Tena, que está aquí, el entrenador de nuestra Selección, a quien le agradezco mucho su presencia.

Esa es una parte que muchas veces no vemos. Luis Fernando sí lo enfocan, digamos, muy seguido ahí, en la banca, sobre todo, cuando tiene que sufrir. A los entrenadores les retratan mucho las emociones en los partidos de fútbol.

Pero, también, me queda claro que protagonistas como Luis Fernando hay en cada una, atrás de cada una y de cada uno de nuestros campeones. Y, también, quiero hacer un reconocimiento a, precisamente, las y los entrenadores de nuestros campeones.

Al entrenador de nuestros clavadistas campeones de Plata. A Iván Bautista, no sé si está por aquí, Iván.

A una gran entrenadora que ha acompañado los éxitos, particularmente, de Paola Espinosa, en Olímpicos, en Centroamericanos, en Universiada, en Panamericanos, y ahora nuevamente en Olímpicos, que es una mexicanísima, diría yo, aunque ella es china, pero nosotros la tenemos mexicanísima, a Ma Jin, que estaba por acá, Ma. Mil felicidades entrenadora, la verdad, es un mérito enorme formar a esas campeonas, entrenadora de Paola.

A Francisco Rueda, también, entrenador de Laura Sánchez y, además, su esposo y compañero de vida. Francisco, felicidades.

El entrenador de María del Rosario, a Pedro Ignacio Gato, que estuvo con ella, precisamente, en esos momentos. Pedro Ignacio.

También, otra persona, venida desde el oriente, pero que a, demás, ha hecho de nuestros deportistas verdaderos campeones, tanto varoniles como de femeniles, que es Lee Wong, de tiro con arco. Lee, dónde estás, por acá. Felicidades Lee.

Y a todos los entrenadores de nuestras campeonas y campeones.

También, finalmente, no quiero dejar de mencionar, amigas y amigos, a otros compañeros que, independientemente de no ser medallistas, sé que hicieron un gran, gran esfuerzo.

Y no siempre, aunque bien dice Margarita, quienes ganan no es sólo cosa de suerte, pero también eso cuenta.

Por ejemplo, yo recuerdo que el primer combate de Vanessa Zambotti, le tocó justo contra una china, que iba a ser la campeona. Así que, Vanessa, te vimos y sabemos que hiciste todo. Y de todos modos, nuestro reconocimiento y nuestro cariño por el gran esfuerzo que hiciste y la preparación que tuviste.

A los arqueros varones, a los Robin Hood mexicanos. El gran arquero, veterano, aunque muy joven, Juan René Serrano; Luis Eduardo Vélez, que, también, está por aquí, Luis Eduardo.

Y, desde luego, a quien, estuvo peleando de tú a tú con el Campeón del Mundo, a Luis Antonio, El Abuelo Álvarez, felicidades. Felicidades, Luis, muy cerca de la medalla.

Y, también, ya saludamos nuevamente, y aquí, sí traigo mi acordeón, a Alejandra Valencia, esa gran sonorense que confirmó, junto con sus compañeros, la calidad de nuestras arqueras.

A José Lino Montes, que lo vimos ahí, levantando las pesas. José, de Yucatán, maravilloso esfuerzo y que se colocó entre los mejores.

A Luz Mercedes Acosta, creo que no, no vino Mercedes. Sí. Sí, ahí estas Luz. Nos dio mucho gusto verte ahí, en las pesas, muy emocionante ahí, con las cubanas y las bielorrusas, todas esas que están allá. Muy complicado, pero un gran papel, también, en las diez mejores, Luz Mercedes.

A alguien que, yo la pelea que vi, fue de un mexicano que tiró y prácticamente, noqueó a un irlandés, aunque, finalmente se la dieron al irlandés, es Óscar Valdez, que hizo una gran pelea.

Y se ve que Óscar tiene la mano pesada. También, un José Lino Montes, nos estaba diciendo que levanta 165 kilos. Así como lo ven podría levantar a Margarita y a mí juntos, casi, dije, juntos. En fin. Mucha gente.

A Alguien que también es, Margarita es una gran admiradora y yo también, que es Daniel Corral, el primer mexicano que llega a una final en materia de gimnasia.

Daniel, felicidades.

Y, además, una materia tan complicada que la hizo ahí, en su natal Ensenada, que es una ciudad maravillosa, pero le preguntaba: Oye, te fuiste a Estados Unidos, a Tijuana, etcétera, aquí, en México. No. Ahí, en Ensenada, se formó Daniel y el enorme futuro que tiene es asombroso. Lo recordamos, Medalla de Oro, además, en Panamericanos.

También, en Taekwondo a Janet Alegría. No sé si vino Janet, pero que la saludamos con mucho gusto, casi gana el bronce. A nuestro querido amigo y compañero aquí, además del Estado Mayor, a Eder Sánchez, que le tocó una prueba muy reñida de caminata, pero que ahí lo vimos llegar, también, entre los 10 primeros.

A Eder no sé si vino por acá. Me lo saludan, por favor. Aquí, dos hermanos que participaron ahí, en la caminata, también, jóvenes, 20 y 21 años, 20 kilómetros, mis paisanos, por favor, muchachos, agradecer el esfuerzo que hicieron. Los hermanos Palma.

Bienvenidos.

En fin. Otros clavadistas, Yahel Castillo, Julián Sánchez. Los jinetes, también, Alberto Michán, que también llegó a los finalistas. No está por aquí, pero lo saludamos con muchísimo gusto. En Equitación. En fin.

Miren. Es una Delegación Olímpica, verdaderamente, admirable, excepcional. El dato que dio Bernardo de la Garza no es menor: 40 por ciento de los deportistas de esta Delegación; es decir, casi la mitad, se colocó entre los mejores ocho de su especialidad. Eso refleja un gran momento del nivel de la calidad del deporte mexicano, además, de ser, como ya he dicho, y sabemos, la delegación que más medallas obtuvo desde 1968, y la que más ha obtenido fuera de México.

A mí me llena mucho de orgullo recibirlos.

Hicimos un esfuerzo, este Gobierno, en el deporte, lo hicimos, hicimos lo que pudimos hacer. Sé que falta mucho más.

Pero, para darles una idea, en el año 2006, cuando entré a la Presidencia de la República, el presupuesto del deporte sería, más o menos, serían como cuatro mil millones de pesos. Este año, bueno, en todo el sexenio completo. En todo el sexenio fueron cuatro mil millones. Este año, nada más, estamos dando para el deporte.

Cuánto. Seis mil.

Tan sólo en este año estamos dando más que todo lo que se dio para el deporte en seis años.

Y multiplicamos casi por seis o siete el presupuesto anual en materia deportiva.

Sé que no es suficiente, amigas y amigos, pero sé que ustedes son, sobre todo, resultado de su propio esfuerzo y de su propio carácter.

Nos queda a todos los mexicanos, independientemente de que yo sea Presidente o no, nos queda a todos hacer que el deporte se masifique, que el deporte sea una tarea común, algo tan común como ir a la escuela, algo tan común como estar en la casa, que el deporte sea una tarea que nos propongamos todos los mexicanos para que México sea mejor.

Queremos un país más saludable, tenemos que fomentar el deporte. Queremos un país más seguro, también, tenemos que fomentar el deporte, porque un joven, como ustedes, que está en el gimnasio, en la pista atlética, en la alberca, es un joven que está más lejos que otros de la garras de las adicciones, de las garras de las drogas, de las garras del alcohol, de las garras, desde luego, de la criminalidad, que es tan agresiva y que toma para sus intereses a los jóvenes mexicanos.

Yo por eso creo en ustedes, y creo que el ejemplo que le dan a los jóvenes de México será crucial para que México pueda ser, verdaderamente, distinto y mejor, para que haya ese México diferente y que esa diferencia esté marcada por los atletas mexicanos.

Yo les invito, les agradezco a nombre de México, haber puesto muy en alto el nombre de la Patria en cada una de sus competencias, y los invito a seguir peleando muy, muy fuerte.

Yo veo que están, no soy experto, pero están en la plenitud de sus carreras y tienen mucho, mucho qué ganar y mucho qué dar.

Sigan empujando fuerte, como dijo aquí, Mariana, por alcanzar sus sueños. Lo importante es tenerlos, y abrazarse muy fuerte a lo que uno cree, a lo que uno espera, y luchar por ellos, es la clave de la vida, a final de cuentas.

Y cuando uno encuentra en sus sueños la felicidad en las cosas que quiere y se abraza a ellas con fuerza, es cuando se realiza como ser humano.

Ustedes se han realizado como seres humanos, pero, también, le han dado una gran alegría a México en estos Juegos Olímpicos, y esa alegría, México no tiene ninguna manera de que agradecérselas.

El apoyo que damos hoy, a quienes han alcanzado la gloria en las medallas es, simplemente, un estímulo, algo que ojalá les pueda servir para poder continuar su brillante carrera atlética.

Y que a todas y a todos, independientemente de que tengan medalla o no, la vida los siga cubriendo de éxitos, y el éxito premie el enorme esfuerzo que los ha hecho llegar al destacadísimo lugar donde ahora están.

Felicidades.

Y muy bienvenidos aquí.

Gracias.

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