Necesita OEA cambios que la enfoque en restaurar democracia: La Nación
15 de Julio, 2012
La organización es expresión de voluntad continental por fortalecer y proteger la democracia, aunque la confianza en la entidad regional, como garantía de democracia y de paz, se ha deteriorado, aseguró en su comentario editorial "La OEA y la democracia".
San José.- La Organización de Estados Americanos (OEA), distanciada de los problemas reales de la mayoría de los países que la integran, requiere cambios que la enfoquen en la restauración de la democracia, planteó hoy el diario La Nación.
La organización es expresión de voluntad continental por fortalecer y proteger la democracia, aunque la confianza en la entidad regional, como garantía de democracia y de paz, se ha deteriorado, aseguró en su comentario editorial "La OEA y la democracia".
"La OEA ha aumentado su distanciamiento de los problemas reales que encara la mayoría de sus miembros, primordialmente la educación, la pobreza y la modernización del aparato estatal", afirmó.
La entidad "demanda cambios y transformaciones, empezando por la restauración de la democracia como foco central de sus cometidos", sugirió.
La OEA, "cuyas raíces se remontan al siglo XIX, devino en una expresión de la voluntad interamericana de fortalecer y resguardar la democracia y los valores que la sustentan", relató.
El diario aludió así a la decisión, en 1889, de los países americanos, de reunirse periódicamente y de estructurar un sistema continental de normas e instituciones, y a la Primera Conferencia Internacional Americana, de octubre de 1889 a abril de 1890, en Washington.
"Los pasos iniciales del organismo en este cometido fueron mayormente cumplidos, aunque en su momento empezaron a aflorar las tensiones y antagonismos con regímenes empeñados en maniatar las libertades esenciales del sistema democrático", apuntó.
"Lamentablemente, la confianza en la OEA como garantía de paz y democracia en el hemisferio ha desmejorado, y, de esto, los costarricenses podemos dar testimonio", advirtió.
El periódico también hizo referencia al diferendo en octubre de 2010, entre Costa Rica y Nicaragua, en un punto en el extremo oriental de su frontera común, conflicto que está a estudio de la Corte Internacional de Justicia.
"De cara a las amenazas despóticas que no han cesado de perturbar el ámbito hemisférico, la OEA adoptó en el 2001 la Carta Democrática Interamericana", indicó La Nación.
"De manera significativa, tras superar la dolorosa era de los golpes militares, la dinámica a favor de la democracia se ha visto opacada con el surgimiento y consolidación de gobiernos integrados a la franquicia bolivariana que lidera el presidente Chávez", expresó.
El rotativo se refirió a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), creada a instancia de Venezuela e integrada por ese país otras siete naciones, Antigua y Barbuda, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas.
Respecto al caso paraguayo, La Nación indicó que "(Fernando) Lugo, ex obispo católico, alentó un giro de radicalización que alentó invasiones de terrenos y choques con las autoridades".
El vicepresidente paraguayo, Federico Franco, quien venía oponiéndose a Lugo, fue inmediatamente juramentado como nuevo presidente, para completar el período que el destituido gobernante inició en agosto de 2008 y que cierra en agosto del año próximo.
La Nación planteó esta mañana que "la salida del mandatario, por la causal de desempeño deficiente, obtuvo holgadas mayorías en la cámara baja y el Senado".
"La salida de Lugo no ha generado el escándalo nacional que otrora provocó el capítulo de Zelaya en Honduras", indicó el periódico en referencia al golpe de Estado que derrocó, en junio de 2009, al entonces presidente hondureño, Manuel "Mel" Zelaya.
Esa quiebra del orden constitucional determinó la suspensión de Honduras, como integrante der la OEA, a la que esa nación centroamericana fue readmitida tras las elecciones de noviembre de ese año y la asunción del actual presidente, Porfirio Lobo (2010-2014).
Notimex
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